La Fontana di Trevi aparece de repente, al doblar una esquina, tras recorrer varias callejuelas en su búsqueda. En las imágenes de documentales o de la película “La Dolce Vita” de Federico Fellini parece estar en una gran plaza, pero en realidad está en una plazoleta, adosada a la fachada de un palacio. Forma parte de su encanto.
La Fontana di Trevi se construyó en siglo XV por orden del papa Nicolás V, costeándola con un impuesto sobre el vino. Los romanos se quejaban de que el papa se llevaba el vino a cambio de agua.
El nombre de la fuente viene de que en la plaza donde se ubica confluían tres caminos (tre vie).
La fuente que ahora podemos contemplar es del siglo XVII y la figura principal es Neptuno que aparece en un carro con caballos marinos. También destacan la Alegoría de la Salud, a la derecha de Neptuno, y la Alegoría de la Abundancia, a la izquierda.
Si quieres volver a Roma, según la tradición, debes lanzar una moneda a la fuente, pero de espaldas a ella.
La tradición indica que se deben lanzar dos monedas, la primera pidiendo volver a Roma y la segunda con un deseo.
Por el día la pequeña plaza se llena de turistas. Por eso, es recomendable hacer una visita de noche, otra de manera de contemplar la Fontana di Trevi, también espectacular gracias a la iluminación especial con que cuenta.
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